Los sueños que no perdimos
El canto como bandera
Los días de la memoria
Que viven siempre en nuestra canción
la fuerza de la esperanza
el fuego de lo querido
la musiquita que guarda
lo que jamás se olvidó
la infamia de los de arriba
la herida de los de abajo
el resplandor de la vida
latiendo siempre en el corazón
El pulso de la guitarra
el territorio del alma
marcado a fuego en el mapa
que nos dibuja siempre el amor
aquí ninguno se rinde
volvimos a las fogatas
Sabiendo que no hay olvido
como tampoco hay perdón
Nosotros cuenco y vasija
antiguo grito de guerra
Los sueños que no perdimos
latiendo siempre en el corazón